Acoso sexual en el mundo de la ciencia: una realidad muy silenciada

Acoso sexual: una de las expresiones de violencia machista más normalizada

El acoso sexual es una de las expresiones de violencia machista más extensa y normalizada, lo que dificulta que se puedan extraer datos al respecto. Sin embargo, el movimiento #MeToo ha promovido que se reconozca el acoso sexual y se analicen los factores que intervienen, así como el impacto que tiene en distintos ámbitos. En este estudio analizaremos el acoso sexual en el ámbito de la ciencia.

Per què en el món de la ciència hi ha una elevada freqüència de d’assetjament sexual?

La Academia Nacional de Estados Unidos de Ciencias, Ingeniería y Medicina (NASEM) publicó el pasado verano un informe que analiza el acoso sexual que sufren las mujeres que estudian o trabajan en el ámbito científico. Este informe pone de manifiesto que más del 50% del profesorado femenino de estos campos ha vivido acoso sexual o laboral.

Se destacan dos factores que podrían estar repercutiendo en que, en el mundo de la ciencia, haya una elevada frecuencia de casos de acoso sexual:

  1. En primer lugar, que la ciencia suele relacionarse con la objetividad y la neutralidad, y esta relación puede provocar que se presuponga que es un ámbito ajeno a los problemas que se observan en la sociedad.
  2. En segundo lugar, encontramos un factor que también se observa en otros sectores: el campo de la ciencia tiene un sistema muy jerárquico, precario (especialmente donde se concentra mayor presencia femenina), y con una fuerte segregación vertical.

Por eso, a las dificultades habituales que viven las víctimas (sentimientos de vergüenza o culpa) se suma el miedo a las represalias para su carrera profesional, ya que en 2 de cada 3 casos, el acoso sexual es vertical.

Àngela Bernardo es una biotecnóloga y periodista especializada en ciencia que ha publicado un libro titulado ACOSO, donde pone de manifiesto, a través del testimonio de diferentes casos que se han producido en la investigación científica, la realidad del acoso sexual en el mundo de la ciencia. La autora hace hincapié en la poca difusión que se hace de los procedimientos que existen para prevenir o denunciar las situaciones, ya que todavía existen organismos públicos de investigación que no tienen protocolo contra el acoso sexual. Asimismo, Bernardo también destaca la dificultad añadida a hablar o denunciar la situación por el miedo a denunciar a una persona con una larga trayectoria y reputación, que puede repercutir en la misma trayectoria profesional de la denunciante.

Empezamos a poner luz al acoso sexual

En los últimos años, se ha empezado a poner luz en el acoso sexual que se produce en el ámbito de la ciencia. Poco antes del inicio del movimiento #MeToo, la científica Julie Libarkin de la Universidad Estatal de Michigan creó una base de datos abierta al público sobre el comportamiento sexual inadecuado en el ámbito académico, registrando los nombres, cargos y las instituciones donde trabajan las personas condenadas públicamente por acoso sexual. En un principio, la base de datos sólo tenía 12 registros, pero en la actualidad cuenta con 700.

Hoy en día, todavía interpretamos la integridad científica con el plagio o la manipulación de datos en la investigación, pero hay que concienciarnos sobre la responsabilidad de nuestros actos: no debemos interpretar un caso de acoso poniendo el foco en la caída de un investigador famoso, sino pensando en la pérdida de investigadoras que, de no haber sufrido acoso, podrían haber sido las protagonistas de grandes descubrimientos y avances importantes para la ciencia.

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    Por |2022-04-07T18:06:46+02:00abril 7th, 2022|Acoso sexual, Violencia género|0 Comentarios

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