La perspectiva de género aplicada a los personajes tradicionales de la Navidad (Parte II)

La desigualdad que las mujeres sufren y han sufrido a lo largo del transcurso de la historia

Ya han pasado las fiestas de Navidad, pero nosotros tenemos una última reflexión sobre estas.

Cuando analizamos el significado de la figura de la Virgen María, la única figura femenina que se representa en las tradiciones de Navidad y únicamente importante por su papel de madre y buena esposa, se nos hace evidente la desigualdad que las mujeres sufren y han sufrido a lo largo del transcurso de la historia. Aunque actualmente existen legislaciones que garantizan la igualdad entre hombres y mujeres, las conductas sexistas son una práctica cotidiana que seguirá perpetuándose mientras nosotros no renegamos de las prácticas y tradiciones patriarcales.

Tradiciones de Navidad y ritualismo

Un corrector que podemos aplicar para avanzar en este sentido, pasa por revisar las prácticas y tradiciones de nuestra sociedad y adaptarlas a los avances sociales que hemos logrado. Sin embargo, esta acción se ha convertido en muy controvertida por dos motivos. El primero de todos, como ponía de manifiesto un estudio de la Universidad de California, es que las tradiciones de Navidad tienen un alto grado de ritualismo, ya mayor grado de ritualismo que presente una práctica social, mayor grado de indignación moral viven las personas al modificar esta práctica. De alguna forma, toda práctica sociocultural se encuentra ritualizada y estos rituales sociales constituyen un paralenguaje cultural. El componente ritual de las prácticas, entonces, permite que éstas tiendan a ser herméticas y, por tanto, que arrastren los valores tradicionales.

Valores y creencias: el sexismo cultural

Ahora bien, existe un segundo motivo que hace que la necesidad de revisar y adaptar las prácticas sociales sea incuestionable: el sexismo cultural. Nuestro sistema de valores y creencias está constituido en una base desigual y, de forma inconsciente, la cultura nos condiciona a rechazar con más empuje aquellos cambios que afectan de forma directa a la base de nuestra cultura. Un ejemplo de ello es la tolerancia a los cambios que se han producido (y que se están produciendo actualmente) en nuestras fiestas de Navidad, como el envío de las postales de Navidad por mensajes de WhatsApp o la sustitución progresiva de los belenes por figuras de Papá Noel. Con el paso del tiempo, y aunque no está a gusto de todos, la festividad ha ido perdiendo el carácter religioso que la caracterizaba originalmente.

La Navidad a revisión

Para que nuestra sociedad pueda aspirar al feminismo, es necesario realizar una revisión de todas las prácticas culturales, incluidas las más tradicionales, para modificar aquellas que perpetúen la desigualdad, creando nuevas tradiciones desde una base igualitaria (con figuras femeninas y masculinas) y potenciando el mensaje de tolerancia y respeto a la diversidad. Cuando dejemos de limitarnos como sociedad, dejaremos de limitarnos como individuos.

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    Por |2022-01-11T20:07:27+01:00enero 11th, 2022|Fundación Sorli, Igualdad de género, Sexismo|0 Comentarios

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