MEDIDAS DEL MERCADO LABORAL

Trabajo y género

Algunas medidas del mercado laboral y género

¿A qué nos referimos cuando hablamos de “políticas de tiempo”?

Las políticas de tiempo son el conjunto de marcos normativos oficiales que apuntan a lograr una distribución más equitativa e igualitaria del tiempo, teniendo en cuenta la tradicional división sexual del trabajo, por la cual las responsabilidades de las tareas de atención a terceros (propias del ámbito privado) recaen principalmente en la mujer, imponiéndole en muchos casos una doble presencia o jornada y, por lo tanto, un mayor desgaste en detrimento del tiempo propio y de ocio.   Una de las más importantes políticas de tiempo es la de conciliación laboral y familiar, que es un derecho consagrado en la legislación internacional y nacional.

¿Por qué es necesaria la discriminación positiva?

El Tribunal Constitucional de España reconoce la importancia de aplicar, en determinadas situaciones, «tratos diferenciados en favor de las mujeres con el fin de corregir

1

compensar discriminaciones estructurales en el ejercicio de derechos como el trabajo, la progresión profesional, la igualdad salarial, etc;

2

corregir la subrepresentación de las mujeres en la esfera pública;

3

favorecer una equidad real entre hombres y mujeres;

4

equiparar las funciones de género, reduciendo los estereotipos aún arraigados en la sociedad;

5

mejorar las condiciones de vida de las mujeres gracias a su inclusión social de pleno derecho;

Conciliación y corresponsabilidad

La idea de conciliación remite a una participación equilibrada de mujeres y hombres en la vida familiar y en el mercado de trabajo, gracias a la reestructuración y reorganización de los sistemas laboral, educativo y de recursos sociales, con la finalidad de hacer efectiva la igualdad de oportunidades en el empleo, modificar los roles y estereotipos tradicionales y cubrir los necesidades de atención y cuidado de personas dependientes.

El de corresponsabilidad es un concepto que va más allá de la conciliación, ya que implica que hombres y mujeres compartan responsabilidades, deberes y derechos mediante un reparto equilibrado de las tareas domésticas y las responsabilidades familiares con la finalidad de distribuir de manera justa el tiempo de vida de mujeres y hombres.

Así pues, la corresponsabilidad implica no solo cambios a nivel normativo, sino también una reorganización de los roles sociales y familiares de hombres y mujeres, con una clara necesidad de compromiso por ambas partes. El paso de la conciliación en la corresponsabilidad exige un cambio de actitud que sitúe a la persona y a sus deberes sociales y personales en el centro de la equidad voluntaria en el reparto de las tareas.

¿Qué entendemos por comunicación no sexista?

La comunicación refleja la realidad y las construcciones sociales sobre los sexos, dejando a menudo patentes estereotipos que la sociedad sigue cultivando en relación con los hombres y las mujeres. Esta comunicación puede expresarse a través del lenguaje, pero también por imágenes, iconos y otras representaciones visuales que traslucen representaciones, funciones y actitudes sexistas.   En las empresas se recomienda emplear modos de comunicación interna y externa no sexista, con un lenguaje no excluyente, como un medio más para hacer efectiva la igualdad entre hombres y mujeres, erradicando las discriminaciones que de manera más o menos sutil vehicula la comunicación:

mostrando una imagen que sea coherente con el compromiso de la empresa con una real igualdad de oportunidades;

haciendo visible la presencia y participación de las mujeres en la empresa;

sensibilizando en torno a las cuestiones de igualdad tanto dentro de la empresa como de cara al exterior;

sirviendo de modelo de expresión inclusiva, tanto verbal como escrita;